Deje de trabajar tanto

Deberíamos descansar más. Y no, no hay nada de malo en querer ir más lento.

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Mae, deje de trabajar tanto.

Así me escribía una amiga por Whatsapp. Unos días atrás ella me había ofrecido un casting pero había estado con síntomas de fatiga—mareos, una visión afectada, ganas de hacer absolutamente nada, estrés, etc.—y tuve que rechazarlo.

Más que haber rechazado el trabajo, me llegaron más sus palabras: deje de trabajar tanto. Le respondía el texto desde la cama. Decidí levantarme y caminar alrededor del barrio. Algo me dejaba intrigado.

Lo irónico de todo esto es que estoy tratando durísimo de no trabajar tanto. Entonces, ¿por qué no lo he logrado?

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