Las causas, los ideales y sus luchas

De repente las causas, los ideales, las luchas han tomado un aire de valor, de economía, y no de lo que realmente son.

Qué semanas más intensas para un estudiante de periodismo: desde el asesinato de Harambé hasta la violación de la joven en Brasil, he visto como en las redes sociales enardecen. Ambos lados de la historia son puestos a prueba: unos defienden mientras otros atacan. Unos justifican y otros desmienten. Todos son expertos. Nadie se escapa de opinar.

Como un juego de mesa bélico, cada uno saca sus banderas, banderas que andamos en nuestros bultos, bolsos, billeteras o bolsillos.

Nuestros ideales, las cosas por las cuales peleamos, nuestras causas. La lista es larga: igualdad de género, derechos de la comunidad LGBTI, ley en contra del maltrato animal, aborto, FIV, etc.

Hoy, tenemos más causas por las cuales pelear que nunca, un síntoma de la inconformidad. Cada día más y más personas dicen: ¿es esto lo mejor para nosotros o podemos cambiar algo?

Invierten su tiempo en responderlo y, lo más importante, en transmitir una causa más grande que sí mismos a otros, algo digno de reconocimiento.

Pero, aunque el planteamiento de luchar por algo que arregle una falla en el sistema es noble, ¿por qué hacemos de ellas una pelea?

Divide y vencerás

Un grupo de personas que pelea bajo un mismo pensamiento es fuerte; desde lo micro, como un equipo deportivo en sincronía a lo macro, como una comunidad uniéndose por sus derechos al agua potable, por ejemplo.

La lógica va al revés también. Maquiavelo, Boccalini y muchos otros pensadores abogaban por la separación de personas para controlarlas.

Por ejemplo: la única diferencia que tenían los esclavos negros en Estados Unidos fue su color de piel. Detrás de esto, había un contexto económico.

Las mujeres no podían votar hasta hace unas décadas por su genética.Un aspecto social amarraba este tema.

Los indígenas costarricenses no existen en el panorama legal por ser indígenas. Una combinación entre lo histórico, social y económico alimenta este.

A través del tiempo, la segregación ha sido representada por causas débiles de fundamento, pero con un arraigo histórico, económico y social sólidos, que todavía sigue hasta ahora.

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Estuve en la Marcha por el Bienestar Animal

Llevándolo a Costa Rica

Voy a retrocederme unos meses, a la tragedia de los ataques en Francia repercutió por el todo el mundo.

En cuestión de un día, Facebook generó su foto temporal con la bandera. Todo un segmento de la sociedad replicó el gesto y puso en su perfil el estandarte galo.

Unos meses después, cuando se ahogaron los turistas ticos en Nicaragua, muchos reclamaron que Facebook no había colocado una bandera tica como una foto de perfil temporal, todavía con los atentados en Francia en mente.

Lo interesante fue lo que surgió de estos comentarios: “no es lo mismo, la tragedia fue mayor”, “una cosa es Costa Rica y otra es Francia”, “¡Ah! Es que cuando se trata de Costa Rica, a nadie le interesa”, “nadie los tenía yendo a Nicaragua”, etc.

Comentarios, en pro y en contra, venían de las mismas personas que habían puesto con orgullo la bandera que Facebook facilitó. Como nota adicional, nada costaba tomar dos imágenes y hacer un copy+paste. (Así hice yo en Paint).

Cuando se discute la ley contra el maltrato animal, se reclama que se está invirtiendo en los animales cuando hay que invertir en la seguridad de los niños y las niñas.

Cuando se lanza la bandera de diversidad sexual y se aboga por sus derechos médicos, la gente pega el grito al cielo, adjudicando que la CCSS no tiene porqué costear estas situaciones y que romperíamos nuestro arraigo histórico religioso.

No sé si van notando una tendencia.

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De las primeras Marchas de Diversidad a las que fui

Todo tiene un valor.

Imagino un domingo cualquiera. Si un grupo de mujeres va a una marcha en contra del acoso y busca educar a la gente contra el acoso, se podría decir que están perdiendo su tiempo y que no tienen nada más que hacer un domingo.

Pero no dicen lo mismo si van al estadio, que definitivamente involucra más plata y más tiempo.

Hacer voluntariados, participar en movimientos, ayudar por ayudar, parece no dejarnos nada material, no deja un resultado “físico”. (Que al fin y al cabo, tampoco lo deja un partido, ¿o sí?). La gente espera algo a cambio, algo palpable.

Por eso, si se invierte en una ley, parece que sí tiene sentido. Ya “existe”.

Estamos en un punto en el tiempo en donde a lo material, y lo no material, se le asigna un valor y más importante, se le asigna una supuesta escasez.

El tiempo es muy valioso para estar en una marcha; que se encarguen los diputados de eso.

Nuestro dinero es muy escaso como para donar a fundaciones con reputación sólida; que otros se encarguen de eso.

Cuando hay escasez, o nos hacen creer que la hay, cada tema se convierte en prioritario; otros temas toman un segundo plano, aun cuando pueden representar más para más personas.

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La Marcha contra el Acoso tuvo una alta afluencia

Pero, ¿si en serio no hay dinero? ¿O tiempo?

En efecto, estamos en momentos difíciles en donde escasean el tiempo y el dinero. Seguir ideales es imposible. ¿Lo es? Como había dicho en un principio, las personas que luchan por sus ideales han demostrado que no.

El hecho de que no se haya impulsado una ley, o sea haya invertido presupuesto, no quita que busquemos el cambio que queremos. Agregando a esto, no necesariamente que haya múltiples causas significa que una es mejor que la otra.

Por tan extraño que suene, ¿podrían más bien las causas y luchas sociales unirse y tomar fuerza?

Lo lanzo al aire.

Una persona que aboga por la salud infantil verá poco impacto negativo en su causa si se promueve el matrimonio igualitario. Hasta podría ver beneficios al haber más parejas que estén dispuestas a adoptar.

La Ley de Maltrato Animal no hará que las mujeres puedan o no abortar.

La FIV no hará que traten mejor o peor a los animales.

Que se pase la Ley contra el Acoso Sexual no hace que se detenga la legalización del aborto.

La legalización de la marihuana no significa que menos gente le pegará a infantes.

Recuerdo cuando el escritor y activista Alonso Muñoz escribió: “Si no te alegrás por los logros de otra persona, estás jodido.” Y tiene razón.

Históricamente nos han hecho creer que los ideales, causas o luchas de otras personas son eso, de otras personas.

Progresivamente nos han individualizado en nuestros objetivos—mi casa, mi familia, mi dinero, mi futuro—y nos han separado de un sentido de comunidad y sincronía.

Es este mismo comportamiento que puede destruir comunidades, hasta naciones.

Actualmente, e hilando muy fino, estamos en un país en donde no nos queman por un ideal, ni nos lanzan de un edificio. Pero no quiero llegar a ello.

 

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Author: Bernardo Montes de Oca

Journalism. Writing. Life. Periodismo. Escritura. Vida.

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