¿Felicidad o trabajo? ¡Las dos!

¿Cuántos realmente estamos felices en lo que hacemos? Más importante, ¿cuántos podemos llegar a estarlo?

“Mae, a mi trabajo me aburre, pero paga genial, y de vez en cuando tengo chance para hacer lo que quiero fuera de horas laborales,” me dijo mientras nos mandábamos una cerveza en Raví, en Barrio Escalante. “Me planeo quedar ahí por un tiempo, ahorrar y luego buscarme algo propio.”

“¿Aunque te aburra?”

“Sí, es que buscar ahorita, qué pereza.”

Eso fue hace un tiempo que hablamos. Digamos, un año y medio.

Recién me lo volví a encontrar. Me contaba que seguía en el mismo trabajo, su salario se había vuelto marginalmente más alto y su satisfacción seguía por los suelos.

“Mae, y, ¿promocionar algo dentro de la empresa?”

“No, eso no sirve, a ellos no les importa.” me interrumpió. “Ahí seguiré, y eventualmente renuncio.”

“¿Les has preguntado?”

“No, no, igual, no es lo mío.”

“Pero, ¿lo tuyo qué es?

“Mae, no sé. Pero de fijo no es ahí.”

“Y, ¿cuándo renunciás?”

“Cuándo sea el momento adecuado.”

No es la primera persona que escucho, ni será la última persona que lo diga. Inclusive, no será ni la primera ni la última vez que yo mismo me cuestiono el gran reto:

¿Estar en algo seguro? O, ¿buscar algo que da satisfacción? ¿Se pueden las dos?

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Y, ¿por qué no cambiar?

Hilando un poco más profundo, me pone a pensar cuánta gente está en trabajos por la plata. O al revés, ¿cuántas están dispuestas a sacrificar su potencial por la plata?

Es más, ¿cuál es el verdadero potencial de cada uno?

Progresivamente, más estudios de la psicología laboral analizan el enlace que hay entre la satisfacción laboral, corrijamos ese término, la felicidad laboral y la salud, longevidad y estabilidad mental de las personas. Estas van estrechamente vinculadas.

Es lógico que haya un crecimiento estudios del ambiente laboral ya que son alimentados por una realidad: hay mucha gente que no está satisfecha con lo que hace.

Al parecer, las causas de esto trascienden un salario de tal rango o un buen puesto.

Va de la mano con el mensaje de escasez que nos han inculcado: hace falta tener más dinero, más cosas, más poder, más autoridad, etcétera. Nos dicen que hay que colocar el crecimiento económico, la posesión de bienes y la retención de capital como prioridad.

Aun cuando se sacrifica la búsqueda de felicidad en lo que se hace.

Suena muy trillado; he conocido gente que me ha atacado, diciendo: ¿cómo no concentrarse en el crecimiento económico si es lo más necesario en este estilo de vida?

Es una excelente pregunta y es claro que hay situaciones de necesidad. Para esas—deudas, bajo ingreso, una situación socioeconómica difícil y demás—este tema trasciende, dejándose el mismo de lado; cuando se está en una situación de sobrevivencia, la búsqueda de satisfacción tiene un segundo plano.

Lo interesante es que en general, nos hacen pensar que todos estamos en una situación de sobrevivencia en todos los aspectos de nuestra vida, inclusive a aquellos que tienen trabajos que los hacen decir: “mae, di aquí no motiva mucho, pero gano bien.”

¿Es esta la manera de vivir?

Teóricamente trabajaremos hasta que sea edad suficiente para pensionarnos, y luego aprovecharemos los frutos de nuestro trabajo en una vida de pensionado hermosa.

Eso significa que estaremos en un trabajo durante la mayor parte de 45 años, y luego, cambiaremos a otro estilo de vida.

45 años haciendo algo que no nos hace feliz suena un poco contradictorio, ¿no?

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Va, va, ¿cómo fue?

Sin embargo, a la gente a la cual le he preguntado si cambiarían, surgen respuestas desde miedo (entendible), hasta comodidad económica (no tan entendible).

Tomando como ejemplo la “peor” situación de este contexto específico, en donde una persona se queda cómoda en el trabajo, aun quejándose de que no lo retan, de que no hay felicidad, ni orgullo por el puesto, me he dado cuenta que hay pasos que uno tiene que tomar, y no necesariamente se los han enseñado.

Entramos al mundo laboral con dudas que este no nos responderá. La Universidad, o el centro de estudios más alto, tampoco, y estas son preguntas que ameritan nuestra atención por vario tiempo.

¿Por qué no comenzar por cómo es uno?

¿Cuánta gente se ha hecho un análisis de su propia personalidad?

Abajo he enlistado varias pruebas de relativa precisión que son un buen comienzo.

Al analizar la personalidad, se sientan bases para un poco más qué es lo que nos gusta.

Si la persona encuentra un trabajo en el cual alguna o varias de sus cualidades se ven potenciadas, y hay cosas que, dicho simple, le gusta hacer, la capacidad de esa persona se potenciará al máximo.

Un estudio de Raj Raghunathan, encontró que las personas que hacen algo que les gusta, pierden noción del tiempo, se encuentran tan a gusto, que están más saludables y al final del día, llegan a la casa con un sentido de orgullo por sí mismo que alimenta positivamente otros aspectos de la vida.

Esto da paso al segundo tema: importante analizar el campo de trabajo. La mayoría de las compañías están tan concentradas en la ganancia financiera que no sienten la necesidad de proactividad o de innovación. No existe dentro del paradigma. Sin embargo, romper el paradigma no necesariamente es algo irreal, simplemente es algo que no se ha visto.

Un ejemplo de esto es, en las palabras de Peter Drucker, el caso del disquete. Una compañía en Japón fabricada disquetes para otras empresas como IBM y eran los mejores en hacerlo. Hasta que un empleado preguntó: ¿por qué no las hacemos con nuestro nombre?

KAO Corporation terminó siendo de los fabricantes más grandes del mundo. Es importante notar que no fue una transición fácil, sin embargo, se logró potenciar el recurso.

El tercer tema es el análisis del mercado.

Si hay personas que buscan cambiar su puesto de trabajo, poseen ciertas cualidades y no se encuentran satisfechas, entonces cae en ellos la responsabilidad de investigar el mercado.

Las empresas innovadoras, proactivas y dinámicas saben que hay cosas que podrían hacer mejor, diferente o nuevo, y por esto siempre están en búsqueda de talento, aunque “no lo necesiten”.

Espero poder adentrarme más en estos diferentes temas en otros artículos de mi sitio.

Como nota final, es evidente que existen ciertas restricciones laborales que causan que una persona esté restringida a ciertas opciones laborales, como las mencionadas al principio.

Es totalmente comprensible, y más bien, admirable el esfuerzo de estas personas. Sigan adelante.

El esfuerzo paga dividendos, a corto, mediano y largo plazo.

Esta nota está escrita para las personas que, teniendo opciones, se han quejado y quejado, y más bien lo que les falta es la chispa para cambiar.

La frase “encuentra algo que te guste y nunca tendrás que trabajar más en tu vida”, ha existido por siglos. Por algo será.

Aquí están enlaces a cuatro diferentes pruebas que les pueden dar una idea básica de su personalidad. Son geniales para comenzar y ojalá motivarlos para adentrarse más en este tema.

DISC

Jung-Briggs-Myers

Strengthsfinder

16personalities

 

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Author: Bernardo Montes de Oca

Journalism. Writing. Life. Periodismo. Escritura. Vida.

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