Del Día Internacional de la Mujer

Por Bernardo Montes de Oca

Me pregunto si Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Lucrecia Mott y Alexandra Kollontai se imaginaban que estaría un escritor lleno de insomnio tecleando sobre la igualdad de género en un pequeño país tropical en Centroamérica, 120 años después de que ellas, y muchas otras mujeres, valientemente comenzaran sus esfuerzos por los derechos de la mujer.

Clara Zetkin

Lo que comenzó en las inhóspitas condiciones de fábricas, el efervescente ámbito socialista y los últimos días de la Dinastía Qing ahora es un movimiento que recorre todo el mundo. También, su poder se basa en algo tan sencillo y necesario, que a su vez, puede definir el rumbo de naciones enteras: la educación.

Por esto, me aventuré a leer el programa de estudios del Ministerio de Educación Pública de Costa Rica, noto detalles que me sorprenden y a la misma vez me generan preguntas a mi interior.

Cuando uno lee el plan de Educación de la Afectividad e Integridad Sexual, la palabra mujer se repite 160 veces. Se habla de corresponsabilidad entre el hombre y la mujer en la salud sexual y afectiva. También, se menciona la igualdad de condiciones y el rompimientos de esquemas de pensamiento. Un tema que me llama la atención es el siguiente:

“Propiciar el análisis crítico de los roles, prácticas y actitudes culturalmente y familiarmente asignadas a hombres y mujeres en contextos históricos y actuales.”

Aquí, se refiere a la relación que tendrá el programa con los otros cursos como Estudios Sociales, Español, Ciencias y demás. Esta cita es específica a Estudios Sociales.

Me atrevo a decir que hay un esfuerzo por cambiar el patriarcado que lleva cientos, miles de años, de haberse aplicado. Dudo que un plan de estudios de 1950 era similar.

Entonces, ¿por qué todavía nos falta en este tema? Además de lo evidente–estamos tratando de romper un esquema que predomina en el mundo–, si este esfuerzo no se impulsa desde lo más básico, desde el hogar, desde el trabajo y desde el día a día, no será suficiente.

Después de todo, a mí me pueden enseñar matemáticas, si no las pongo en uso, eventualmente se me olvidan. Lo mismo pasa con esto.

Viéndolo como hombre que hace un esfuerzo por ser igualitario, es fascinante lo sencillo que es olvidar el tema. En cada esquina nos encontramos con distracciones.

Tomo por ejemplo el anuncio que sacó un periódico un día de estos: “Que vuelvan los machos de verdad que dejan la ensalada en el plato”. (Con respecto a un pick-up). Ese mismo periódico sacará algo, inevitablemente debe hacerlo, sobre el Día de la Mujer y, lo más probable, el 9 de marzo, dejará de lado el tema para dedicarse a otro. Nuestro intervalo de atención es muy pequeño porque así mismo lo solicita la sociedad. Una sociedad pensante es peligrosa, por ahí decían.

Países enteros repudian a las mujeres que caminan libremente y puede ser que la mayoría pensemos que en el nuestro no se da esto, pero,  ¿cuántas mujeres que han sido víctimas de abuso sexual han sido catalogadas como culpables por: haber querido tomar un trago en el bar, por andar muy llamativas (recuerden que el abuso también es verbal), estar caminando de vuelta a casa por una calle oscura, por ser mujeres en una construcción o porque sencillamente se lo buscaron? ¿Buscaron qué?

Recuerdo la conversación que tuve con una amiga mía sobre esto. También me viene la mente cuando advirtieron que las mujeres no interrumpieran durante partidos de fútbol para así evitar cualquier abuso. Ahora el deporte también da permiso para abusar.

Lo irónico de todo esto es que los impulsores de un ambiente igualitario no van a ser únicamente las mujeres. Después de todo, ¿cuál es el género que ha levantado la faja o el puño contra ellas durante siglos? ¿Quién es el que las ha restringido en su desarrollo profesional e intelectual? ¿Quién es el que grita en la calle? ¿Quién es el que le puso Keylar a la portera de la Selección Costarricense? ¿Quiénes fueron los que promovieron “llevarse a la macha de Pilsen”? Ellas seguirán, lo han hecho por casi 130 años y no se van a detener.  Por dicha. Pero si nosotros los hombres no cambiamos, estamos cubriendo los síntomas y  no la enfermedad.

Qué feo ese término. Pero creo que es adecuado. La llamo enfermedad porque es curable y la discriminación no se detiene en la mujer, también están los niños, las personas abusadas sexualmente (indiferente su género) y la diversidad sexual. Hay que ser parte del cambio, y el cambio no se da por un sólo día. Un cambio se da al fomentarlo todo los días.

Finalmente, quiero resaltar sobre el día mismo. El Día Internacional de la Mujer del 2015 va acompañado de la celebración del 20 aniversario de la Declaración de Beijing, en donde las Naciones Unidas emitieron y promulgaron principios de igualdad entre mujeres y hombres. El lema de este año es: “Empowering Women, Empowering Humanity: Picture it!” (Empoderando a las mujeres, empoderando a la humanidad: ¡visualícelo!).

Y, para los que lo han dicho, ¿por qué no hay día internacional del hombre? Por la misma razón de que no hay un día internacional del blanco. Lo dijo el escritor Alexánder Obando: ser hombre digno es cargar el pasado.

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Author: Bernardo Montes de Oca

Journalism. Writing. Life. Periodismo. Escritura. Vida.

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