#ALSicebucketchallenge: el poder de lo simple

El reto de la cubeta de agua helada creció en popularidad durante los meses de junio y julio del año 2014, como una manera alternativa de donar plata a la investigación de la escleorosis lateral amiotrófica, una enfermedad neuro-degenerativa, que causa una pérdida de control progresiva (y a veces rápida) de los músculos y funciones motoras.

Se acredita a un ex-jugador de baseball de 30 años llamado Peter Frates, que sufre de ALS, y retó a sus amigos a hacerlo. El fenómeno viral tomó el mundo por sorpresa y rápidamente enganchó a celebridades y famosos por igual, utilizando el hashtag #ALSicebucketchallenge. También fue rápida la atracción críticas por su manera de cautivar a la gente hacia algo que es realmente sencillo y, para muchos, hasta estúpido.

He ahí el secreto de todo esto. Es básico, simple y a su vez, eficaz. Después de su expansión viral, la Asociación de ALS en EEUU declaró un crecimiento de casi el 1000% en donaciones.

¿En qué consiste?

El reto tiene dos grandes grupos de reglas con únicamente una diferencia. Uno de los grupos toma el balde de agua helada como reto. Si no se dona 100$, se vierte el agua. Otro parte de que si uno dona 100$ se absuelve del agua o tiene que donar 10$ y recibir el agua helada. Los que toman el reto lo reenvían a otras tres personas que tienen menos de 24 horas para hacerlo.

Reto golfista de hielo
Reto golfista de hielo

La controversia:

Su sencillez hizo que el reto se considerara infantil y con pocos consecuencias positivas. El desperdicio de agua es el punto más fuerte de crítica. Mientras se gasta agua en este reto, se apela que hay gente en África luchando por tener una sola cubeta de agua al día. La relatividad del caso es delicada, ¿cuáles son las consecuencias del agua desperdiciada? Además, se critica que la causa se perdió o tomó segundo plano contra la creatividad de algunos por elevar el nivel del reto, como el jugador de hockey de la NHL Paul Bissonnette (me disculpo por que lo tengan que ver en ropa interior). Varios afirman que la gente invirtió más plata en la proeza que en la donación. Finalmente, aún con el crecimiento de las donaciones, se critica también la cantidad de dinero que verdaderamente se donó.

Aunque se registró un total de 15,6 millones de dólares (cuando el año pasado la Asociación únicamente reportó una donación de 1,1 millones), se cuestiona que el poder adquisitivo de los famosos que han formado parte en reto se preste para más. Steve-O, famoso por sus actividades de poco coeficiente intelectual y su activismo pro-conversación del medio ambiente, cuestionó el verdadero destino de la plata ya que, además de Charlie Sheen  y Bill Gates, “pocos famosos han dicho cuánta plata darán.” Hasta han retado a Barack Obama, quien rechazó el reto y decidió participar con 100 dólares. A poco y retan a LuisGui.

Si no está muy fría, tal vez.
Si no está muy fría, tal vez.

La inevitable contradicción del ser humano:

El efecto placebo de participar en donaciones de manera indirecta (el vagui-tivismo) hace que la gente “tome conciencia” sobre alguna causa y sea parte “activa” de su movimiento, sin hacer realmente algo por ella o no informarse sobre el tema, por ejemplo, los likes de una página para erradicar el hambre en África: con darle like, el efecto es nulo o poco objetivo. O, para tomar un ejemplo menos drástico, la fama de Mo-vember, en donde muchos se dejan el bigote y pocos conocen el trasfondo de este: generar conciencia sobre el cáncer de próstata, educar a los hombres sobre este mal y las depresiones que se generan alrededor del estigma del cáncer de próstata y finalmente los riesgos en la familia que podrían repercutir en un exámen a una edad menor.

Y todo esto es normal; en efecto, que mucha gente se tire una cubeta de agua (no voy a decir helada hasta ver evidencia) sobre la cabeza no significa que todos ellos vayan a donar. Es muy probable que pocos lo hagan. El significado verdadero detrás de una buena causa usualmente se pierde al llegar a las masas. Siempre dentro de ese movimiento masivo “sin verdadera causa”, alguno decide participar y alguno decide criticar. La falta de satisfacción del ser humano nos va a llevar a  cuestionar toda causa benéfica, especialmente si involucra algo sencillo de hacer.

Al fin y al cabo, tirarse agua helada encima no es el verdadero reto. Por eso enlisté mis 5 opiniones del Ice Bucket Challenge:

No gasten tanta agua: el reto tiene su gracia. Existen reacciones muy buenas cuando les cae agua fría. Pero no hay que exagerar. Aunque dudo que alguno de mis amigos tengan el poder adquisitivo de alquilar un helicóptero, siento que llevarlo a niveles exagerados de gasto de agua no es necesario, especialmente ahora en sequía.

Donen, y que sea en CR: existen múltiples organizaciones y asociaciones en Costa Rica que están en necesidad de dinero. Desde la asociación de hemofilia hasta el cáncer infantil y hogares para ancianos, las posibles causas a las cuales donar son casi que infinitas. Si se van a mojar, donen. Si van a donar, que sea algo de nuestro país.

–  Si lo hacen, no hay problema. Si no lo hacen, tampoco: he notado en mi muro la violenta y casi injustificable reacción que muchos han tenido al reto. Este país necesita de paz. Si alguien lo hace, es aceptable (si no gasta mucha agua). Si donó, aún mejor. Y si no lo hizo, está en todo su derecho. Ninguna de las anteriores es motivo de insultos y ataque.

Lo simple es poderoso. Lo simple y visual aún más: esta donación no hubiera tenido este efecto si no incluyera el video corto y conciso. Nuestro intervalo de atención cada vez es más breve y menos perceptivo. Este ejercicio es un perfecto ejemplo para la gente que quiere transmitir sus ideas de manera eficiente y concisa.

En Costa Rica no se tendrá éxito: y si lo tiene, el efecto no será el mismo. La gente no sabe a quién donar y donar a algo de Estados Unidos para muchos es inconcebible. Pasamos mucho más tiempo criticando un esfuerzo que buscando maneras de cómo ayudar a los que lo necesitan. Espero equivocarme, pero pienso que nuestro país se hace cada vez más egoísta.

Espero que la gente que done lo haga con la verdadera intención de ayudar, como se ha visto con el aumento en donaciones para ALS. Infórmense de las campañas de ayuda, no para cuestionarlas si no para comprender qué conllevan las causas detrás de estas. Infórmense del cáncer de próstata, del ALS, del cáncer de mama (que también da en los hombres), de los movimientos pro-animal y tomen una decisión informada. Ah, y siempre infórmense de fuentes confiables (lo siento, Wikipedia y Google).

Los dejo con una copilación de baldazos fallidos:

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Author: Bernardo Montes de Oca

Journalism. Writing. Life. Periodismo. Escritura. Vida.

4 thoughts on “#ALSicebucketchallenge: el poder de lo simple”

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