La pasión no es suficiente

Una idea nos apasiona. Pero necesitamos más que sólo pasión para convertirla en algo más

Muy dentro de nuestras mentes, hay una idea, un sueño, que niega irse. Es un virus de pasión. Durante años, nos ha mantenido despiertos incontables noches. Durante días, nos han desconcentrado de las responsabilidades. Queremos que se cumpla. Haríamos lo que fuera para que se cumpla. Ese virus, esa enfermedad, esa pasión nos genera una pequeña obsesión que se puede convertir en algo muy grande.

Cuando tenemos este virus, pueden pasar dos cosas. La primera es que nos debilita al principio—tal vez intimidándonos con su magnitud, o abrumándonos con lo lejos que se ve—pero luego nos hace más fuertes. La segunda es que sea tan poderoso, es tan determinante en nuestras vidas que sólo queremos dedicarnos a eso y nada más. Nos inmoviliza. Por esto, tenemos que tener cuidado en obsesionarnos sólo con la pasión.

Continue reading “La pasión no es suficiente”

Rejection is the best thing that’s ever happened to me

Being rejected will lead to desperation, frustration and an open door. You just have to look toward the horizon and not the floor.

I’ll turn back the clock three years. There I was, ready to change my life. I had worked as an engineer and dug deep into the corporate world of trainings, meetings and airports. So much so, that I had 20 take-offs in one year.

But I wanted a change. I realized that, after much deliberation, Communications and Social Sciences were my cup of tea. Now that I had made the decision, I just had to choose where to study. I formed as an engineer in the University of Costa Rica (UCR), one of the most renowned universities in my country and was proud of it, very proud.

Continue reading “Rejection is the best thing that’s ever happened to me”

Deje de trabajar tanto

Deberíamos descansar más. Y no, no hay nada de malo en querer ir más lento.

Mae, deje de trabajar tanto.

Así me escribía una amiga por Whatsapp. Unos días atrás ella me había ofrecido un casting pero había estado con síntomas de fatiga—mareos, una visión afectada, ganas de hacer absolutamente nada, estrés, etc.—y tuve que rechazarlo.

Más que haber rechazado el trabajo, me llegaron más sus palabras: deje de trabajar tanto. Le respondía el texto desde la cama. Decidí levantarme y caminar alrededor del barrio. Algo me dejaba intrigado.

Lo irónico de todo esto es que estoy tratando durísimo de no trabajar tanto. Entonces, ¿por qué no lo he logrado?

Continue reading “Deje de trabajar tanto”

Life needs an Italian tune-up

Shaking things up can be really good, if we do it at the right time

It’s early Sunday morning. There’s a cold breeze stinging my nostrils. The sun peaks from the east, behind the mountains of Cartago. Clouds align themselves perfectly to welcome it. The door creaks; there’s a particular scent to old cars, vinyl, gasoline, and a different way of making things.

In its entire life, it’s done a total of 26 000 miles. In one year, it rolls less than a thousand miles. It might be 40 years old, but that old BMW can still kick it. But every now and then, I’ll drive it hard, really hard. After a warm up, I’ll take to the mountain roads leading to Orosi, stepping hard on the gas, tossing it from side to side, braking, turning, accelerating.

Continue reading “Life needs an Italian tune-up”

Hay que celebrar con cuidado

A veces el éxito, el estar en el podio, es tu momento más débil.

Miré mi apartamento; los platos sucios en el lavado, los zapatos de gala tirados en el pasillo, los tacones puntiagudos de mi novia a la par del sofá. La cama no se había tendido, tenía el contorno del sueño ligero de la noche anterior, fatiga y euforia que pocas veces había sentido en mi vida.

Continue reading “Hay que celebrar con cuidado”

Dejemos de sabotearnos

De todos en el planeta, la persona que más ha saboteado tus logros, sos vos.

Vos, no un factor externo, detenés todo lo que has querido hacer, esa enorme cantidad de cosas en tu mente. Pero echarle culpa al resto del mundo es más fácil y suena más bonito.

Hace un par de años viajé a Estados Unidos para participar en dos conferencias de escritores. El manuscrito que llevaba tuvo excelente recepción: trece agentes literarios lo querían. Pero dos años después, la novela sigue en una carpeta perdida en el laberinto del escritorio de mi computadora. Ninguno de los agentes la aceptó.

Continue reading “Dejemos de sabotearnos”

Premiamos a la mediocridad

20140831_101117.jpg

El ambiente laboral funciona a veces contradictoriamente, como al premiar la mediocridad en vez de tratar de cambiarla.  

A continuación, la historia de un amigo que es gerente en una constructora. La empresa participaba en una licitación para un concreto que nunca antes se había utilizado.

Continue reading “Premiamos a la mediocridad”